Cuando una empresa establece una sociedad en el extranjero, suele tener un objetivo en mente: reducir su carga fiscal. Este enfoque consiste en aplicar estrategias legales para optimizar impuestos offshore mediante el uso de estructuras como sociedades, fundaciones o fideicomisos en jurisdicciones con regímenes tributarios favorables. Estas entidades se crean con fines legítimos como la planificación patrimonial, la expansión internacional o la eficiencia administrativa.
Las jurisdicciones offshore son, usualmente, países que no tienen impuestos corporativos o imponen tasas menores sobre lo que se produce dentro de su territorio o imponen cargas más bajas a las de las naciones onshore, así como cuentan con tratados de doble imposición. En algunos casos, la decisión de aprovechar estas ventajas impositivas se debe a razones financieras, cuestiones de administración o comercio exterior.
Sin embargo, estos beneficios fiscales suelen interpretarse de forma errónea, asumiendo que las empresas offshore están completamente exentas de obligaciones tributarias. Para evitar confusiones y entender la realidad de estas entidades, en este artículo explicaremos los aspectos relacionados con los impuestos offshore.
¿Qué son los Ingresos Offshore?
Para comenzar debemos tener claridad sobre los tipos de ganancias. Las utilidades onshore son aquellas que una empresa obtiene dentro del mismo país donde está registrada y donde reside su propietario; estas suelen estar sujetas a obligaciones tributarias locales (offshore) sin importar su tipo o volumen. En cambio, los ingresos offshore son aquellos que provienen de otro país distinto al onshore y, por ende están adheridos a los impuestos offshore.
Tener ingresos offshore no implica, por sí mismo, un incumplimiento o evasión fiscal. Lo fundamental es cómo se declaran esas ganancias y si se ajusta a lo que exige la autoridad fiscal de cada país involucrado, especialmente en lo referente al impuesto sobre la renta. En este aspecto, la transparencia es indispensable para funcionar dentro de la legalidad.
¿Qué son los Impuestos Offshore?
Con lo anterior, los impuestos offshore son cargas tributarias aplicables a ingresos generados o estructuras establecidas fuera del país donde reside fiscalmente el beneficiario. Estos impuestos varían según las reglas de la nación donde se encuentra la entidad o se origina el ingreso, así como los tratados de doble imposición vigentes. En algunas jurisdicciones offshore, las ganancias extranjeras no están sujetas a impuestos locales, pero sí lo están aquellas que se desarrollan por medio de actividades económicas dentro del territorio.
No obstante, que un ingreso no sea gravado en países que no tienen impuestos no significa que esté libre de obligaciones internacionalmente. Muchos países, exigen a sus residentes declarar y tributar por sus ingresos mundiales. Por eso, entender cómo se aplican estos impuestos y qué obligaciones genera cada estructura offshore es fundamental para evitar sanciones y mantener la legalidad fiscal.
Países que no Tienen Impuestos sobre Ingresos Extranjeros
Ciertos países que no tienen cargas tributarias locales para empresas offshore o aplican tasas muy bajas atraen a negocios cuya actividad económica principal se desarrolla fuera de su territorio. Estas normas fiscales de dichas jurisdicciones (o paraísos fiscales offshore) son los mencionados impuestos offshore.
Esta práctica es completamente legal y ofrece una carga tributaria reducida sobre los ingresos offshore, además de acceso a tratados de doble imposición, lo que facilita la gestión fiscal de las compañías. Su propósito es ofrecer un lugar para constituirse legalmente, donde las empresas normalmente pueden registrarse sin necesidad de una oficina física ni personal local. Sin embargo, según la jurisdicción, podrían existir requisitos adicionales como nombrar un representante local o un director o secretario residente. Esto les permite desarrollar actividades internacionales sin generar impuestos offshore dentro de esa jurisdicción.
Por ejemplo, al registrar una compañía en BVI (Islas Vírgenes Británicas), no se generan pagos de impuestos corporativos sobre las ganancias obtenidas fuera de su territorio. Otras jurisdicciones aplican leyes similares; como es el caso de una entidad offshore en San Vicente que no tributa si sus operaciones no intervienen en la economía nacional.
Conceptos erróneos sobre los países con paraísos fiscales
En el mundo offshore, circulan varios conceptos erróneos, particularmente en torno a los paraísos fiscales offshore. Muchos relacionan a los países sin impuestos offshore con la evasión fiscal. Sin embargo, la realidad es que las legislaciones de estas jurisdicciones están establecidas para velar por la legalidad de las entidades que se registran en ellas.
Algunas jurisdicciones tienen leyes estrictas contra el lavado de dinero, exigen registros de beneficiarios reales y cooperan con autoridades extranjeras. Lo que hace que una empresa pueda tener cuentas en el extranjero, usar sociedades offshore y mantenerse dentro del parámetro lícito.
En otras palabras, aunque la elusión fiscal ha sido cuestionada por gobiernos que buscan aumentar la recaudación, esta práctica de planificación de impuestos offshore sigue siendo legítima si se ejecuta bajo normas claras, sancionando el ocultamiento y el uso de actividades indebidas.
Cómo Funcionan los Convenios de Doble Imposición
Las mejores jurisdicciones offshore se caracterizan por contar con tratados de doble imposición con otros gobiernos para evitar que las empresas y sus ingresos sean gravados dos veces por diferentes países. Es decir, de esta forma se asegura que no tenga que pagar tanto impuestos offshore como onshore por una misma ganancia, facilitando así la inversión y el comercio internacional.
Es así que estos acuerdos permiten que los contribuyentes paguen impuestos en un solo país (onshore u offshore). Esto se logra mediante la concesión de créditos por los montos tributados en el extranjero o la exención fiscal si las obligaciones ya se cumplieron en la jurisdicción donde se originó el ingreso.
Cada convenio específica sus propios requisitos, como la exigencia de que la empresa tenga actividad real, implicando más que un documento de registro. Esto se debe a que la autoridad fiscal revisa si existen una dirección física, contratos, operaciones bancarias y otras señales que confirmen un funcionamiento legítimo.
Los tratados de doble imposición también definen qué país tiene prioridad para recaudar. Esto aplica tanto al impuesto corporativo como al impuesto sobre la renta. Esto depende del tipo de ingreso, de la relación entre las partes y del país donde residen los implicados.
Implicaciones para los Impuestos de Sociedades
A pesar de los múltiples beneficios fiscales de las sociedades offshore, estas deben cumplir con reglas que restringen el uso indebido de estructuras en el extranjero. Como hemos visto, estas compañías están sujetas a impuestos offshore y/o onshore, a revisión por parte de autoridades, bancarias y de cumplimiento normativo, como:
- FBAR (EE.UU.): Obligatorio para ciudadanos o residentes fiscales de Estados Unidos que tengan firma o control sobre una cuenta en el extranjero con más de $10,000. Debe presentarse anualmente ante el FinCEN.
- FATCA (EE.UU.): Aplica a personas físicas y jurídicas estadounidenses con activos financieros fuera del país. Requiere declaración en el Formulario 8938 del IRS (este se aplica a personas físicas y a algunas empresas específicas).
- CFC (EE.UU., Reino Unido, Canadá, Australia, otros): Gravan ingresos offshore de empresas controladas por residentes fiscales. Afectan principalmente rentas pasivas.
- AML/CFT (global): Leyes contra el lavado de dinero y el financiamiento ilícito. Se aplica a bancos, fiduciarias y compañías en jurisdicciones con tratados activos. Exigen identificación de beneficiarios reales y justificación del origen de los fondos.
- OECD (internacional): Promueve el intercambio automático de información fiscal. Afecta a más de 100 países que comparten datos sobre cuentas, sociedades y titulares finales.
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En conclusión, registrar una sociedad en un país que no tiene impuestos offshore no elimina las obligaciones de informar ni protege frente a sanciones por incumplimiento fiscal. De hecho, las autoridades de naciones con tributación internacional aplican impuesto sobre la renta a utilidades extranjeras si el beneficiario reside en su territorio.
Las personas que usan paraísos fiscales offshore sin demostrar actividad real pueden ser señaladas por elusión fiscal. Si no hay sustancia económica, la sociedad se ignora y los ingresos se atribuyen directamente al dueño. El impuesto corporativo también se impone cuando la empresa solo existe para retener utilidades y no cumple con requisitos como dirección, contabilidad o contratos válidos.
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